viernes, 16 de octubre de 2015

Joan Manuel Serrat: sentimiento en 'cueros'



En poco más de dos horas, el catalán resume 50 años de trayectoria con el espectáculo Antología desordenada que llegó al Auditorio Banamex



Miguel Ángel Arritola
Fotos: Cortesía OCESA /Auditorio Banamex

Hasta para ser desordenados hay que tener cierto orden… eso es lo que demostró Joan Manuel Serrat quien regresó a Monterrey con su espectáculo Antología desordenada en el cual resume 50 años de trayectoria profesional.

Presentado el jueves por la noche en el Auditorio Banamex, el concierto encierra toda clase de emociones y permite a Serrat moverse como pez en el agua. 

A veces coqueto, otras nostálgico, por demás simpático, y como siempre, talentoso y entregado, el catalán y sus cinco músicos transportaron a 3 mil 300 espectadores (cifra oficial), de un aforo de 4 mil, por los senderos del amor, la pasión y los recuerdos de una juventud llena de emociones.

Casi puntual, Serrat salió al escenario a las 21:36 horas y su presencia arrancó una cálida y prolongada ovación mientras cantaba "El carrusel del Furo".

Agradeció a los regios que le acompañaron, pero el piano ya estaba anunciando "De vez en cuando la vida".

Su canto es puro, su sentimiento se brinda en "cueros" y su pasión interpretativa afina con el pincel y eriza la piel.

"De cartón piedra" fue recibida de manera tibia. El sonido de esos cinco músicos parecía como si fuese una consola a mediano volumen, pero el canto de Serrat se impuso por sobre esa pequeña y tímida agrupación.

El grito de una mujer, quien llamó “¡cuero!” al artista, rompió la sobriedad de la velada.

“Tienen que tener mejores oportunidades que yo", expresó Serrat con buen humor.

Su gira Antología desordenada es un homenaje para todos aquellos que lo han acompañado a lo largo de tantos años.

“Y para ustedes, que espero estar a las expectativas de lo que esperan de mí”, comentó justo cuando sus cinco músicos ya le exigían que pusiera voz a "Mi niñez".

De tanto en tanto, Serrat charlaba con el público. Compartía experiencias a la hora de componer, vivencias y amores. El público escuchaba embelesado al artista quien no necesitó de una gran producción escénica para captar la atención de la audiencia.

"Hoy por ti, mañana por mí" y "Tu nombre me sabe a yerba" alcanzaron excelente respuesta de parte de sus fieles admiradores.

Había que refrescar esa garganta, bebió agua, y agradeció que le siguieran arrojando piropos a su persona.

“¡Me encantan que me digan esas cosas!”, expresó mientras el público continuaba sonrojándolo con tan atrevidas palabras.

Pero Serrat tenía que seguir su peregrinar musical y ofreció "Niño silvestre" ante el beneplácito de los espectadores.

Sucedió "Algo personal" cuando Serrat cantó este tema ya que sus seguidores le celebraron sus 50 años de antología musical.

Después vendrían algunos fragmentos de una canción dedicada a su madre, "Canción de cuna" y posteriormente su tema más popular, que hasta se canta en los funerales, "Palabras de amor".

Dijo que cuando se dio cuenta que estaba en los límites del ridículo, decidió ya no cantar esta canción, pero como buen catalán, jamás tiraría un éxito, así que la retomó y de sus músicos surgieron las primeras nota de "Ara que tinc vint anys".

"Pueblo blanco" y "Disculpe el señor", redondearon una noche cargada de recuerdos.

De traje oscuro, andar pausado y una melancolía interpretativa que recreó a la perfección la historia de "Esos locos bajitos" que cómo joden con la pelota, Serrat acarició el corazón de quienes literalmente bebieron su canto.

"Para la libertad" fue un fiel pretexto para dar paso a "No hago otra cosa que pensar en ti”, con ese sutil juego de palabras que caen en una profunda declaración de amor, "pero que sin Paquita la del Barrio no es igual", comentario que le valió una gran ovación.

Cambió totalmente la letra de "No hago otra cosa que pensar en ti" pero la esencia de la canción estaba ahí. Palabras más, palabras menos, "pero todo se vale con tal de compartir la música, la noche, y este acto de amor, claro, si ustedes gustan".

“Mediterráneo” y “Romance de Curro, el palomo”  eran largamente esperadas, tanto que cuando las cantó, el público le hizo segunda.

“Hoy puede ser un gran día”, fue el pretexto para que la gente hiciera a un lado la formalidad y junto a Serrat crearan un coro de miles de voces.


Desde luego que no podían faltar varios de los más grandes temas de Serrat: “Lucía”, “Cantares”, “Penélope” y “Fiesta” que armó precisamente eso, poco después de las 23:40 horas.

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